ChampiCan: Por una Canarias con más-room para los mushrooms

Representante del Equipo: Sabin Liulea
Otros Miembros del Equipo: Daniel Santiago Álvarez Canali, Ruymán David Cedrés Perdomo, Louis Steven Jay García, Eva Monedero López, Guillermo Sicilia Pasos, Javier Tuero Septién
Titulación: Doctorados
Doctorado/s: Programa de Doctorado en Biodiversidad y Conservación

Descripción del problema

Las islas oceánicas son territorios pequeños, con un área y recursos limitados para la producción primaria, por lo que es habitual la importación de productos, entre ellos alimentarios. Todo esto eleva los costes y hace que la población canaria sea poco autosuficiente. Ante la reciente declaración de emergencia hídrica en Tenerife, se hace imperativo adoptar cultivos que requieran un menor consumo de agua, como el cultivo de setas. En la actualidad, los cultivos consumen más de la mitad del suministro de agua en las islas, siendo el plátano y el aguacate los que mayor gasto suponen, con 340 y 1.741 m3/ta respectivamente. Teniendo en cuenta que la comunidad canaria es la que presenta mayor precariedad y menores salarios y que la economía de la región depende enormemente del turismo de masas, se hace necesario diversificar y potenciar el sector primario. La implementación de cultivos que aporten trabajo y alimento a los canarios, a la vez que no aumente sustancialmente el consumo de agua, es una necesidad imperante en la realidad canaria.
El cultivo de setas se encuentra en auge, produciéndose entre 150.000 – 220.000 toneladas anualmente en España. La producción de setas a nivel comercial no se realiza en Canarias, siendo este producto importado desde la Península, alcanzando cifras de cerca de 4.000 toneladas importadas al año, agravando el efecto de la huella de carbono. Entre las especies de cultivo más comunes están el champiñón (Agaricus bisporus), setas de ostra (Pleurotus ostreatus) y shiitake (Lentinula edodes). Teniendo en cuenta las limitaciones de espacio inherentes a la región en la que vivimos, unido a la crisis hídrica y el cambio climático, se hace especialmente importante aprovechar las ventajas que ofrece este tipo de cultivo, a la vez que se amplían las posibilidades laborales y se potencia la economía canaria.

Propuesta de solución

Nuestro sector primario tiene un alto potencial y un gran margen de desarrollo en cuanto a la producción de proteína local, económica y sostenible. Para ello, el cultivo de setas es una opción ideal de implementación sencilla y rápida, que tendría un gran impacto en la mitigación del cambio climático en Canarias. En el actual contexto de sequía y olas de calor, cultivar setas se presenta como una opción sostenible, ya que demanda menos agua que otros cultivos convencionales. Su capacidad para desarrollarse en sustratos orgánicos y residuos agrícolas los convierte también en una alternativa ecológica.
Al tratarse de un cultivo indoor no compite con suelos de calidad útiles para otros cultivos, no depende de las estaciones, clima, lluvias, ni grandes extensiones de terreno. Además, los sustratos a utilizar pueden ser residuos derivados del sector primario como estiércol, paja o restos de madera, lo cual fomentaría la Economía Circular. Además, al controlar las condiciones de humedad y temperatura, se hace un uso sostenible del agua, reduciendo la necesidad de regar. Asimismo, este cultivo requiere de una inversión inicial baja, que conlleva un mantenimiento mínimo y que proporciona una producción continua y duradera en el tiempo.
Nuestra solución consiste en realizar un cultivo de setas a gran escala en Canarias, que cubra las importaciones actuales (cifradas en 9.000.000€ anuales en 2021 y 2022) y permita la exportación con el excedente. Las setas se pueden comercializar frescas, secas, en conserva, con miel, como paté vegano, en salsas, etc. Teniendo en cuenta todos estos factores, nuestro proyecto promoverá los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), concretamente el fin de la pobreza (ODS1), hambre cero (ODS2), salud y bienestar (ODS3), trabajo decente y crecimiento económico (ODS8), producción y consumo responsables (ODS12), acción por el clima (ODS13) y vida de ecosistemas terrestres (ODS15).

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